Hay tantos hitos en la vida de tu bebé que, como padre o madre, todos ellos te resultarán emocionantes y, al mismo tiempo, un poco abrumadores. Cuando eres padre o madre, no hay un manual de instrucciones que seguir, y muchas de las decisiones que tomes se basarán en consejos, sugerencias que hayas leído y tu intuición. A la hora de pasar a la alimentación complementaria, es bueno saber que hay formas de hacer que el proceso resulte menos intimidante y confuso para todos los implicados, y de garantizar que sea todo un éxito.
A continuación te ofrecemos cuatro consejos que te ayudarán a que tu bebé haga la transición a los alimentos solid.
Ve poco a poco durante la transición
El primer consejo es tomárselo con calma. La transición a los alimentos solid es un gran paso, y no todos los pequeños están preparados o ilusionados para darlo. Buscar herramientas y trucos para introducir poco a poco y de forma segura nuevos sabores a los más pequeños es la máxima prioridad de cualquier padre o madre.
Los utensilios de alimentación como el alimentador de silicona Fresh Firsts de Dr. Brown’s, en sabor menta, son una forma estupenda de que los bebés a partir de cuatro meses se familiaricen con las verduras y las frutas. Permite que el bebé se alimente por sí mismo de forma fácil y segura, de modo que tu pequeño marque el ritmo. Esto por sí solo puede hacer que la transición sea más suave.
Recuerda que la transición a la solid se centra en dos elementos. Sí, están desarrollando su paladar y probando nuevos sabores y texturas, pero también es el momento de empezar a enseñarles técnicas para comer solos.
Prepárate para un poco de desorden
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Si es tu primer hijo, lo que puede resultarte sorprendente es la cantidad de desorden que los bebés y los niños pequeños pueden generar a la hora de comer. La transición a la solid es un gran paso, y tu pequeño no tiene experiencia previa. Estar preparado para el desorden significa que no te sentirás agobiado ni desprevenido.
Un par de consejos muy útiles son colocar una alfombrilla fácil de limpiar debajo de su trona, para que todo lo que se caiga al suelo caiga sobre la alfombrilla y no sobre el suelo. Busca algo impermeable, resistente a las manchas, fácil de limpiar y que se seque rápido.
También necesitarás una buena cantidad de baberos. Prepárate para usar un babero por comida, lo que significa que necesitarás baberos suficientes para al menos unos días. Si tu pequeño resulta ser de los más ordenados, podrás espaciar un poco más las coladas.
Cuando compres baberos, asegúrate de elegir los adecuados para la hora de la comida. Estos baberos para babear son perfectos para que los bebés los lleven puestos mientras juegan y realizan diversas actividades, ya que recogen cualquier goteo o baba que puedan soltar. Para la hora de la comida, sin embargo, tiene más sentido algo que sea impermeable y que pueda recoger la comida que se les caiga de la boca.
Asegurarse de que los alimentos tengan la consistencia adecuada
Como un bebé no pasa de la noche a la mañana de una dieta líquida a solid alimentos sólidos, debes asegurarte de darle texturas y consistencias adecuadas. Al principio necesitará purés, que son un poco más espesos que un líquido. Esto suele hacerse a los seis meses de edad.
El siguiente paso es darle alimentos triturados, que pueden tener un poco más de consistencia. A partir de ahí, puedes pasar a alimentos triturados, con trocitos y, finalmente, a alimentos que se puedan comer con las manos. Estos pasos llevarán meses, y no conviene precipitarse. Tu pequeño está aprendiendo a masticar y a tragar, por lo que el proceso no puede acelerarse.
Si tienes pensado A la hora de preparar la comida del bebé, asegúrate de invertir en una batidora o un robot de cocina de alta calidad que te permita crear diferentes consistencias en cada etapa de la alimentación.
Establece expectativas realistas desde el principio
. Incluso con todos estos fantásticos consejos, es importante establecer expectativas realistas. Seguro que habrá algún que otro bache en el camino, y puede que tu bebé no haga la transición tan rápido como esperabas. También está el hecho de que puede que no le gusten las distintas texturas de solid los alimentos. En lugar de rendirte, los expertos sugieren que sigas intentándolo y mantengas el rumbo. Las cosas nuevas pueden dar miedo, y es posible que tu pequeño solo necesite un poco más de tiempo para acostumbrarse.
La hora de la comida debe ser una experiencia positiva, así que, cuando las cosas no salgan según lo previsto, respira hondo y recuerda que tu bebé acabará por pillarle el truco. Cada bebé hace la transición a su propio ritmo. Si te sientes abrumado y tienes muchas dudas, siempre puedes acudir al pediatra de tu hijo para pedirle consejo.
La transición a Solid puede ser mucho más fácil de lo que pensabas
.Si sigues estos consejos y tienes paciencia, descubrirás que la transición a los alimentos solid es mucho más fácil y fluida de lo que quizá habías imaginado.